Las Abuelas de Hoy

Abuela compartiendo con su nieta
23jul

El Papa Juan Pablo II convocó a celebrar el “Día de los Abuelos” todos los 26 de julio, fecha en que el santoral católico festeja a Santa Ana y San Joaquín, padres de María y abuelos de Jesús. El propósito de la celebración es reconocer, honrar y exaltar el papel de los abuelos en las familias y la sociedad en los tiempos modernos, cuando la liberalización de las costumbres ha debilitado sensiblemente la autoridad de los padres y a la familia tradicional.

Pero no sólo por motivaciones religiosas es que se celebra el “Día de los Abuelos”, sino también por razones civiles y laicas, puesto que el “abuelazgo” tiene en realidad una gran significación en la vida cotidiana de las familias de todas las capas de la sociedad. Millones de niños a nivel mundial se encuentran en situación de riesgo debido al aumento de los divorcios entre padres, a los desastres naturales, a las exigencias laborales, y largas jornadas de trabajo que los privan del cuidado de sus padres. Hoy más que nunca los abuelos y otros familiares son un recurso invalorable para asegurar el bienestar de los niños.

El gran incremento del período de vida y de existencia útil de las personas ha determinado que nunca antes como ahora los niños y jóvenes puedan aprovechar la compañía, orientación y apoyo de los abuelos. Y, además, con la particularidad de que ahora los abuelos en general son personas todavía jóvenes, llenas de vida y con gran capacidad de seguir siendo útiles a la familia y a la sociedad, a diferencia de épocas pasadas, cuando los abuelos eran ancianos prácticamente inútiles que más bien constituían una molesta carga para las familias.

En el ámbito personal, el significado del “abuelazgo” lo explica de manera emotiva una afamada escritora española contemporánea, Josefina Aldecoa, autora de la novela “Confesiones de una abuela”: “El nacimiento de un nieto es una especie de sustitución entrañable, un renacer; un nieto es una permanencia, es la única inmortalidad en la que creo”.

El vacío que se crea alrededor de la familia nuclear cuando no se tiene contacto con los abuelos suele estar lleno de soledad y tristeza. Después del nacimiento o cuando el niño enferma, o cuando la madre tiene que volver a trabajar, los abuelos pueden aminorar la tensión cuando son parte del núcleo familiar, cuando ambos padres tienen que trabajar son verdaderamente afortunados si cuentan con los abuelos para respaldarlos en situaciones de emergencia, y brindarles apoyo si surgen problemas.

El sistema de valores de una familia sólida pasa de generación en generación y es muy importante para los individuos de esa familia, así como para nuestra sociedad. Los abuelos les transmiten a sus nietos, tradiciones familiares y expectativas. Nuestra cultura y nuestros valores se transmiten más fácilmente a través de los abuelos que a través de los padres, ya que estos últimos se encuentran muchas veces abrumados por las exigencias de la vida diaria. Expresiones como “así ha sido siempre nuestra familia”, ofrecen una continuidad con el pasado y muchas veces proporcionan las soluciones que todos necesitamos.

Cuando ambos padres trabajan, la responsabilidad de cuidar a los niños y educarlos en familia pueden ser abrumadoras, la realidad es que cada vez un número mayor de padres o madres solas, o casadas en segundas nupcias hayan muy difícil encontrar quien cuide de los hijos y les brinde valores estables, los niños que tienen la suerte de poder relacionarse con los abuelos, tíos, tías, primos y otros familiares muestran ventajas en su desarrollo infantil como lo han demostrado algunos estudios, la oportunidad que tienen de observar distintos modelos para aprender en la vida, aumenta la posibilidad del niño. Los padres le ofrecen al niño una base firme, pero los otros familiares le ofrecen opciones.

Los abuelos pueden brindar apoyo y llenar de entusiasmo a sus nietos y utilizar su vasta experiencia como padres para hacer las cosas de manera distinta (o de la misma manera) a como lo hicieron con sus propios hijos. Vivenciar el desarrollo de los nietos en sus distintas etapas, teniendo así la oportunidad de aprender acerca de sus gustos y sus pasiones y darles respuestas que los motiven a seguir explorando y descubriendo lo que para ellos es totalmente nuevo. En contraste con alguien que cuida al niño, sin ser de la familia los abuelos son como una extensión de los padres, brindando su amor incondicional y desinteresado.

Las Delicias del Abuelazgo

Los que ya tienen la suerte de ser abuelos por lo general de sienten renovados, con nuevos bríos y entusiasmo y experimentando un amor intenso e incondicional por el nieto. Y es que sin ningún orden en particular, el “abuelazgo” brinda la oportunidad de redescubrir, de recobrar nuestros aspectos lúdicos para volver a jugar y para reír más. La oportunidad de volver a enamorarnos incondicionalmente de un nuevo integrante de la familia en quien apreciamos lo maravilloso del desarrollo de una nueva vida. La relación abuela-nieto “es un vínculo fundamental” para ambas partes. Los abuelos pueden compartir aquello que les apasiona ante un nuevo auditorio integrado por los nietos de diversas edades y así ver el mundo desde otra óptica; muchas veces a través de los ojos de un bebé. Experimentar la música, recordar canciones, disfrutar de la naturaleza, la lectura, la jardinería, el teatro son sólo algunas de las actividades interesantes que uno puede compartir al lado de una personita llena de curiosidad para la cual todo resulta nuevo.

Tal vez uno de los aspectos más importantes en la relación con el nieto, sea el de guía espiritual, guiándolos a desarrollar valores tales como el del amor, la tolerancia, la compasión, el respeto, la paz, la generosidad, la bondad y la fe. Estas cualidades intangibles se relacionan con la dimensión más profunda y misteriosa del nieto, y encuentran su expresión en las emociones y el afecto intenso que sienten el uno por el otro.

Pero ¿qué es cultivar el desarrollo espiritual del niño? Es un rol poderoso que tendrá un impacto profundo y duradero en el derrotero moral que emprende el niño y que condicionará sus relaciones con los distintos aspectos de la vida. Pero cabe preguntarse por qué este rol de guía espiritual habrá de ser tan importante para la vida de los nietos, después de todo los padres también cultivan la espiritualidad de sus hijos, enseñándoles la ética, la moral y valores religiosas. Sin embargo, las enseñanzas de los abuelos tienen esa cualidad especial que complementa, no reemplaza la enseñanza de los padres, y que tiene sus raíces en lo intangible, en aquello que está más allá del día a día, que se basa en la sabiduría, la experiencia, y en la visión de largo tiempo de la vida y en una conciencia mayor de nuestra propia mortalidad.

¿Qué rol tienen los abuelos en la vida de un niño?

Para esta pregunta tendríamos tantas respuestas como son tantos los modelos de familia y las necesidades de cada una. Para algunos el “abuelazgo” requiere un compromiso a tiempo completo, para otros consiste en pasar fines de semana o vacaciones juntos, para algunos la relación se mantiene con una visita semanal o una conversación telefónica o por email.

El establecer reglas esenciales entre los abuelos y los padres es un buen primer paso hacia el establecimiento de relaciones duraderas y de calidad con los nietos, aquí algunos puntos a definir para iniciar estas nuevas relaciones “en buen pie”.

Las abuelas de hoy son exitosas en sus trabajos y tienen recargadas agendas. Atrás quedaron aquellas imágenes de las abuelas que tejían crochet y contaban cuentos a sus nietos. Cuando el promedio de expectativa de vida supera los 80 años, según la Organización Mundial de la Salud, ser abuela está a años luz de convertirse en una anciana de blancos cabellos que sólo vive para y por sus nietos. La esperanza de vida de una abuela actual de 55 años es hoy superior a la que tenía su abuela a los 35 años. Las modernas enfrentan “al nuevo nieto” desde otra perspectiva. Está probado sin embargo que su presencia sigue siendo fundamental en la crianza de los nietos. Recorrieron un largo camino, fueron protagonistas de cambios sociales profundos y en la actualidad son abuelas con códigos propios. “Las abuelas de hoy se han ido adaptando a los tiempos con asombrosa ductilidad –explica la licenciada en Psicología, Nora Pochtar.

Pero abuelas hay en todas la variedades. Están las tradicionales y las modernas, las de más de 40 y las que transitaron parte del siglo XX, las biológicas y las adoptivas o sustitutas. Hay abuelas full-time (porque los nietos son todo o por necesidad de los padres), part-time (que ejercen su abuelazgo con días y horas prefijadas) y free lance o independientes, cuyas ocupaciones son tantas y variadas que están junto a sus nietos cuando tienen tiempo y ganas. Sean del tipo que fueren, lo cierto es que la licenciada Pochtar–. Las abuelas son transmisoras de la identidad familiar y cultural, les dan a los nietos una perspectiva histórica, ya que para forjar su identidad, deben saber de dónde vienen. Además, pueden compartir horas de juego y otras actividades sin la carga de responsabilidad que tienen los padres. Los chicos, por su parte, les aportan el sentido de trascendencia y las revitalizan a través del contacto con la infancia.”

Por otro lado, los abuelos tienen en la familia la ventaja de que como han vivido en el pasado, viven en el presente y por lo general pueden vivir todavía varios o muchos años más, pueden formar a los nietos en la sabiduría de la experiencia, con la capacidad de interpretar mejor los acontecimientos actuales y la posibilidad de tener claras perspectivas del futuro inmediato.

  • Sea claro acerca del rol que desea cumplir en la vida de su nieto ó nieta.
  • Recuerden que ustedes no son los padres; sean cariñosos, escuchen atentamente y guarden sus consejos para cuando se los soliciten.
  • Hagan que sus encuentros con los nietos sea un ritual. Cada vez que puedan llévenles un juguete, o un pequeño regalo. Cuéntenles historias familiares, principalmente de cuando sus padres eran pequeños.
  • No traten a todos los nietos de la misma manera, sino más bien haga que cada uno se sienta especial, procure encontrar un tiempo a solas con cada uno de ellos. Tal vez tenga sentimientos diferentes hacia los hijos de un matrimonio anterior, de una nuera ó de un yerno, pero esfuércese por conocerlos a ellos también.
  • Antes de llevar regalos a sus nietos, póngase de acuerdo con sus hijos para ver si ellos lo aprueban, es posible abrumar a un niño con regalos y poner mucho énfasis en las cosas materiales.
  • Si ustedes no están trabajando ofrezcan a los padres cuidar de los niños, pues esto les permitirá a ellos estar más tranquilos mientras deban ausentarse.
  • Procure ser un punto central de las reuniones familiares, de los acontecimientos importantes y durante las festividades. Pues las emociones y el ritual de las celebraciones quedan marcadas en la memoria de los niños. Procure que entre los invitados se encuentren antiguos amigos de los padres.
  • Respeten las reglas que sus hijos establecen para la crianza de los niños, y nunca debiliten la autoridad de estos como padres. No les digan a sus hijos lo que deben hacer, especialmente delante de los nietos y procuren no criticarlos en aspectos sensibles. Si usted quiere que sus hijos sean mejores padres, es mucho mejor proporcionar apoyo y simpatía que consejo ó crítica.
  • No traten de ser maestros ni con los nietos, ni con los hijos y es más valioso que usted les ofrezca amor, experiencia, apoyo y un sentido de fortaleza y estabilidad.
  • Si ustedes viven lejos de sus nietos, intente de manera regular mantenerse en contacto con ellos, mediante tarjetas, cartas, dibujos ó el internet.
  • Feliciten a sus hijos cuando estos se desempeñen bien en su papel de padres, y háganles comentarios estimulantes.
  • Estése al tanto de lo que le pasa a cada uno de sus nietos, hábleles por teléfono periódicamente y si le necesitan y le es posible deje todo para acompañarlos.
  • Disfrute de su rol como abuelo ó abuela permitiendo que afloren en usted sus aspectos más infantiles.

Por: Roxana Braschi M.S.Ed.
Directora de Prenatal
Internacional Certified Childbirth Educador (ICCE)
Consultora Internacional en Lactancia Materna (IBCLC)